MARTÍN OLMOS MEDINA

Bombas y tiburones

In Hazañas bélicas on 29 de agosto de 2013 at 22:09

A la mitad de la tripulación del Indianapolis, que llevó al Pacífico la bomba atómica, se la comieron los tiburones

ILUSTRACION DE MARTIN OLMOS

“El tiburón oceánico de puntas blancas es el más peligroso de todos los tiburones”
JACQUES COUSTEAU

Tiraron la bomba. Buuuuuuuum. Y se acabó la guerra. Como para seguirla. Los metafóricos vieron un hongo. Los japoneses las orejas al lobo. Auuuuuu. Stalin comprendió quién era el nuevo jefe del patio. El dueño del balón. El tío que dice quien juega y quien no. Los vencedores hicieron el inventario. La prueba del nueve. Los 150.000 muertos de Hiroshima y los 80.000 de Nagasaki no eran una matanza sino un ahorro de bajas potenciales. Seis por cinco sale menos tres y me llevo una. Las cuentas del tahúr. El emperador Hirohito se rindió sin condiciones. El ministro de la guerra japonés Korechika Anami se hizo el seppuku ritual pero se quedó en media estocada y le dio el descabello su cuñado de un tiro en la nuca. Su uniforme ensangrentado y su espada samurai se enseñan hoy en el santuario Yasukuni de Tokio. El general Eisenhower le dijo al Secretario de la Guerra Henry Lewis Stimson que creía que Japón ya estaba derrotado y que el lanzamiento de la bomba fue completamente innecesario. El presidente Truman también sabía que a Japón le quedaba una tarde, pero era el concejal de festejos y había pagado a una pirotecnia valenciana, así que tenía que haber una traca al final de la verbena. Pim, pam, pum. Anthony Burgess, el autor de “La naranja mecánica”, dijo que la bomba fue un lujo mortal. Dijo que se invirtieron cantidades tan ingentes en su desarrollo que había que utilizarla. Fue como cuando amanece una farra y hay ganas de piltra y de leche templada pero alguien dice que la juerga no se acaba hasta que se gaste el bote, que para algo lo hemos puesto. La bomba fue la meada del gorila de lomo plateado. Pssssssss. Fue la doctrina Monroe en forma de champiñón. La política del palo en alto. A los supervivientes de la bomba les llamaron los hibakusha y se convirtieron en una comunidad maldita. Se cumplió el principio elemental de la exclusión de los pueblos. A los agotes del Baztán les ponían a oír misa escondidos debajo del coro porque se pensaba que transmitían la lepra. Niños, no juguéis con Akira, que tiene la radiación y si te toca te crece un bulto en la cabeza. Se te cae la cosita. Julius Oppenheimer, el papá del petardo, dijo que los físicos habían conocido el pecado. Dijo que los científicos solo eran responsables ante la ciencia. Dijo: “Me he convertido en la muerte, en el destructor de mundos”. La bomba, ha escrito Leguineche, fue el presagio de un mundo terrible.

El mundo terrible no llegó solo al Pacífico. El uranio-235 con el que se armaron las bombas atómicas salió de la base de Álamo Gordo, en Nuevo México, con destino al muelle de San Francisco y fue embarcado en contenedores de plomo en el USS Indianapolis, un crucero pesado botado en 1931 artillado con diecisiete cañones y ocho ametralladoras Browning M2 del calibre 50. Se cursaron órdenes siniestras. No se admitieron preguntas. Nadie a bordo sabía el contenido del hangar, ni siquiera el contralmirante Charles Butler McVay III, veterano de la inteligencia naval y dueño de la Estrella de Plata por su valor en Iwo Jima. El ejército no se fía ni de sí mismo. Se clarificaron los imperativos: el barco zarparía el 16 de julio de 1945 con destino al atolón de Tinian, en el Pacífico, a doscientos kilómetros al norte de Guam. La carga tenía prioridad sobre la tripulación y debía salvaguardarse o destruirse, en caso de contingencia, antes de preocuparse por el pellejo de la CONTRALMIRANTE CHARLES McVAYmarinería. El Indianapolis rompió la marca como una bala. En diez días rindió el periplo. Se zampó 5.300 millas marinas con solo una paradita de seis horas en Pearl Harbor para poner gasolina y echar una meadita. Hubo propina para el taxista. Se entregó la carga. Se hizo el recado. Se armó la gorda y la colocaron al pelo a bordo del bombardero B-29 Enola Gay. El piloto Paul Tibbets bautizó el avión en honor a su mamá Enola Gay Haggard. Madre no hay más que una y a ti te encontré en la calle. “¿Está orgullosa mamá de su pequeño?”, cantaron en los ochenta las Maniobras Orquestales en la Oscuridad. Enola Gay, is mother proud of Little Boy today?. La New Wave. Aha, Enola Gay. Tiraron la bomba. Buuuuuum. Minimizaron víctimas potenciales asando a cien mil japoneses. Nadie volvió a jugar con Akira el hibakusha. A Stalin se le pusieron las puntas de su bigote de morsa en formación de defensa. ¡Fiiiirmes! Gastaron el bote.

Pasto de tiburones
El 29 de julio el USS Indianapolis recibió la orden de unirse a la flota que se preparaba para invadir Japón en el Golfo de Leyte, en las Filipinas. El contralmirante McVay pidió una escolta. Se la negaron. Le aseguraron que en el Guam no había submarinos enemigos. Le ordenaron navegar en zig-zag para esquivarlos. El Indianapolis no tenía un sistema de navegación por sonido y no podía detectar submarinos. Navegar en zig-zag para evitar submarinos que no había. Pura inteligencia militar. Sonó a: no hace calor pero llévate el botijo. Pero sí había submarinos. Por lo menos cuatro. El 30 de julio amaneció con calima y el contralmirante McVay abandonó la navegación en zig-zag y puso la proa rumbo al este. Al amanecer, un submarino tipo B3 al mando del capitán Mochistura Hashimoto le acertó con dos torpedos que le destrozaron la proa, la sala de máquinas y la santabárbara. En diez minutos el Indianapolis se fue a pique. El capitán Hashimoto se hizo monje sintoísta después de la guerra. Ooooom. Trescientos marineros murieron en los impactos. Los otros novecientos se dieron al mar con sus chalecos salvavidas. No hubo tiempo de arriar los botes. Casi mil almas se quedaron flotando como sargazos de frío y miedo. Se agruparon en ramilletes. Formaron islotes humanos.  Al amanecer aparecieron los tiburones. Eran oceánicos de puntas blancas, que les dicen jaquetones, que les dicen tiburones locos. Tres metros de longitud. Ciento ochenta kilos de pura gazuza de mar. Cuando suena el triángulo del rancho se les ha visto comer hasta las heces de las ballenas. Llegaron en horda, no en banco, negros como la muerte, silenciosos como un secreto, hambrientos como la avidez. Noticias de la mar: bautizo con barra libre entre Guam y el Golfo de Leyte. En cinco días se comieron a trescientos marineros. Otros se volvieron locos por beber agua salada. Rescataron a trescientos dieciséis  supervivientes por pura casualidad, cuando fueron avistados por un avión de patrulla. Le pasaron la minuta al contralmirante McVay. Le acusaron de incumplir la orden de navegar en zig-zag, le degradaron a capitán y le pusieron a chupar tintas en un pupitre. Perdió la gracia del mar. En 1968, en noviembre, salió al jardín de su casa de Litchfield, en Connecticut, y se pegó un tiro en la cabeza. En 2001 el presidente Clinton revisó su sentencia y ordenó su rehabilitación. El Secretario de la Armada Gordon Richard England le devolvió el rango de contralmirante. Los laureles póstumos dejan la sensación del estómago vacío. En 1990 la BBC llevó a los tripulantes del Enola Gay a Hiroshima. Manuel Leguineche cuenta que uno lloró y otro dijo tonterías. Hiroshima exporta ostras y si te las comes no se te cae la cosita. Los hibakusha parieron niños robustos. A los tiburones les hizo la mala prensa Spielberg y hubo bañistas que dejaron de nadar hasta la boya. ¡Jefe Brody, jefe Brody, hay que cerrar la playa! El capitán Hashimoto viajó a Hawai en el cincuenta aniversario de Pearl Harbor y pidió perdón a los familiares de los tripulantes del Indianapolis. Paul Tibbets dijo que dormía como un tronco. “Enola Gay, is mother proud of Little Boy today?” Al presidente Truman le preguntaron una vez si se arrepentía de algo y dijo que sí, que de no haberse casado antes. Su mujer debía cocinar de miedo. Su mujer era la boooomba.

MARTÍN OLMOS

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: