MARTÍN OLMOS MEDINA

Sopas de pan (y otro amanecer) para el vencedor

In Las doce cuerdas on 1 de marzo de 2014 at 12:31

Salamo Arouch sobrevivió al holocausto librando doscientas peleas a muerte

ILUSTRACION DE MARTIN OLMOS

“Y todo eso por culpa del bistec”
JACK LONDON

Para reñir una pelea a puñetazos con una mínima posibilidad de llevarla hasta el final hacen falta huevos, un motivo y combustible. Los huevos pueden ser sustituidos por la desesperación y cualquier pasmón es capaz de buscarle un sentido a lo que hace por impulso y seguir durmiendo de un tirón. Sin combustible, en cambio, se arruga el pollino y no da un paso más y ninguna legión de famélicos ganó jamás batalla alguna. Vencer es una cuestión de nutrientes y de carne roja. Las vitaminas no pueden ser sintetizadas por el organismo y se obtienen comiendo. Antes de pelear al moro, Carrero Blanco le ofreció a Franco un plato de migas y Franco lo rechazó porque dijo que siempre entraba en combate en ayunas por si le herían y le tenían que operar. Franco no peleó al moro a puñetazos. En caso contrario hubiese merendado. Franco acabó merendando a destiempo y el difunto Umbral le escribió mojando soconusco en chocolate mientras firmaba sentencias de muerte sentadito en su escritorio después de la guerra. En una zurra a puras hostias, en cambio,  hay que ir comido. Un hombre tiene unos 650 músculos y puede que le haga falta mover razonablemente rápido una buena parte de ellos en una pelea física en la que se brinca, se fintea y se pega. Pelear es resuello y proteína, como cavar una zanja o tirar de un carro lleno de plomo. La técnica y la voluntad son factores que determinan solo si el cuero aguanta. En un combate de boxeo se pueden gastar mil calorías. La fe no mueve una montaña, por si le han dicho lo contrario. Comer mueve el mundo y no el amor, como predicaba Dante. La filosofía se hace en el postre, con el hartón. Comer es un proceso elemental, como mear y como sudar y como vivir un día más, y la cultura, decía Kapuscinski, es para los ociosos. La ética nació del ocio y por lo tanto de la digestión. La ética es un prejuicio. Los prejuicios se dejan en el paragüero cuando en la mesa ponen un plato para cada tres. El más rápido moja el pan en la yema. Los procesos elementales tienen la prioridad. En 1909 Jack London escribió el cuento “Un trozo de carne” (A Piece of Steak), en el que dijo la historia del boxeador viejo Tom King, que perdió su último combate contra un púgil más joven por no llevar comido un bistec que no le fió el carnicero. Tom King engañó al estómago con apenas una ración de gachas dejando en vigilia a la camada, gastó parte de su renta de vigor yendo al reñidero en el coche de San Fernando porque no tenía un mango para el tranvía y al final pagó con la derrota la carencia del filete cuando cada brazo le pesó una tonelada.

Cuando los nazis encerraron a Salamo Arouch en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau le ofrecieron boxear o morir y la bolsa del vencedor fue una esquina de pan y un cazo de más de sopa sin mondongo. Salamo Arouch combatió a muerte por un menú tan magro. Priorizó sus procesos elementales. Peleó doscientas veces.

Sin medallas de plata
Salamo Arouch nació el uno de enero de 1923 en Tesalónica. Su familia era judía sefardí y su padre le enseñó la Torá, la lengua de los ladinos y a boxear. Salamo Arouch disputó su primera pelea con catorce años y en 1938 ganó el campeonato griego de los pesos medios con una marca de veinticuatro combates seguidos vencidos por K.O. Arouch boxeaba sobre sus puntillas, cabriolando como un bailarín de ballet, y ensayaba un estilo clásico de sacar un jab de izquierda para preparar un cruzado de derecha con el que decidía. En 1939 ganó el título de los Balcanes y le ofrecieron formar parte del equipo olímpico de Grecia. En 1940 no hubo olimpiadas. En 1941 los alemanes entraron en Tesalónica. Al principio no se les aplicaron a los judíos las leyes de Núremberg. Después cerraron sus periódicos y  les prohibieron alternar en los cafés. Luego les prendieron la Estrella de David en las solapas de las chaquetas y les encerraron en guetos. En 1943 llegaron los hauptsturmführers Dieter Wisliceny y Alois Brunner, los músculos de la solución final de Adolf Eichmann. El 15 de marzo  metieron a 2.800 judíos en vagones de acémilas y les llevaron al campo de Auschwitz-Birkenau. Recién llegaron gasearon a 2.191 y a los 609 que lo contaron les mandaron a los SALAMO AROUCHcampos de trabajo para que les matase la extenuación, el hambre y el paludismo. El 15 de mayo, a las seis de la tarde, Salamo Arouch y su familia llegaron a Auschwitz a bordo de otro tren de la muerte de los Transportes Eichmann. A su madre y a sus hermanas las gasearon. A Salamo le pusieron en cueros, le despiojaron y le tatuaron en el brazo el número 136954. Un comandante llegó con su uniforme pardo con calaveras en el cuello y preguntó quién sabía boxear. Salamo Arouch no dijo nada. El comandante ofreció una esquina de pan y un cazo más de sopa a los peleadores. Salamo dijo que era boxeador profesional. El comandante no le creyó porque le calibró tapón. Salamo medía un metro y sesenta y ocho centímetros. Parecía un pellejo de apenas  cincuenta kilos. El pan era tangible. El comandante pintó un reñidero con un palo sobre la tierra y le puso a pelear contra otro preso. Salamo cabrioló como un bailarín, le preparó con un jab de izquierda y le tumbó con un puñetazo cruzado de derecha. Salamo ganó el chusco y el agua sucia. Su padre murió de cansancio en el tajo. A su hermano le alistaron en una unidad de  los sonderkommando y le mataron a tiros cuando se negó a sacarles los dientes de oro a los muertos. Salamo sobrevivió dos años peleando los miércoles y los domingos en combates con reglas laxas en los que no se tenía en cuenta el pesaje celebrados en barracones para el solaz de los guardias que cruzaban apuestas y se entrompaban. Revivió Roma con patricios arios. Salamo combatió doscientas diez peleas y obtuvo la prebenda del trabajo en la cocina en la que podía comer despistes del rancho, obtuvo la vida y una ración de sopas de pan. Ganó el bistec de Tom King. A los perdedores les gaseaban o les pegaban un tiro en el borde de la fosa común. Zurrados no servían para trabajar.  Lo importante no era participar. Tampoco hubo olimpiadas en 1944. Ni medallas de plata. Los perdedores acababan en el crematorio. La ética era un prejuicio. El pan era tangible.

A Salamo Arouch le liberaron los soviéticos en 1945. Se casó con una paisana del gueto. Se fue a Israel. Perdió su primer combate contra Amleto Falcinelli en 1955 en Tel Aviv. Puso un negocio de mudanzas. Le dio un derrame en 1994. Nunca se recuperó. Murió en 2009. Dejó una posteridad decente como podía haber sido al contrario. A los hombres les gustan los héroes o los villanos. Un hombre no es lo que es, sino la manera en la que le interpretan. A Salamo Arouch le interpretaron de héroe y Willem Dafoe le hizo una película en 1989 (“EL triunfo del espíritu” de Robert M. Young). La moneda cayó a su favor. Podían haberle pintado el cuadro de colaboracionista, como a las muchachas francesas a las que dejaron pelonas después de la liberación porque una tarde bailaron con un cabo de la Wehrmacht para procurarse unos leotardos con los que pasar el invierno. Un bistec, unas medias tupidas y sopas de pan. Necesidades elementales. 650 músculos que hay que mover. Salamo peleó para el público que le tocó. Cada día que vivió fue a costa de que otro no lo hiciera. Podía no haber peleado en aquellas ordalías de selección natural con borrachos mirando y haber elegido el martirio. Los mártires dan ejemplo, generalmente póstumo. Salamo Arouch no se quedó a esperar a que saliesen los leones cantando un salmo. Si queremos  verlo desde la ética del postre se vendió por un cazo de sopa y una partija de pan mientras aniquilaban a su estirpe y ensayamos dicha suposición siempre que no nos preguntemos por cuánto nos hubiésemos vendido nosotros.

MARTÍN OLMOS

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: