MARTÍN OLMOS MEDINA

Los guerrilleros de Quantrill

In El Far West, Hazañas bélicas on 19 de marzo de 2014 at 22:35

Dedicado a Jon Lantaron

En la frontera de Kansas y Missouri se libró una guerra de tropas irregulares que no se sometían a las leyes marciales

ILUSTRACION DE MARTIN OLMOS

“A las cinco en punto de la mañana fuimos atacados por Quantrill y su banda”

ROBERT G. ELLIOTT. Editor del “Kansas Free State”

Al amanecer del 21 de agosto de 1863 la horda del infame William Quantrill descendió del Monte Oread y entró en la ciudad de Lawrence, en la sangrienta Kansas,  enarbolando la bandera negra. Como en el Libro de los Jueces (capítulo 5, versículo 22), “entonces resonaron los cascos de los caballos martilleando la tierra”. Antes de afrontar la calle principal al galope tendido vieron a un clérigo ordeñando una vaca y lo mataron de un tiro en la cabeza. Quantrill ordenó quemar todos los edificios que encontraran a su paso y matar a todo aquel hombre, viejo o muchacho que estuviese en condiciones de levantar un rifle, lo tuviera en la mano o no en ese momento. Los cuatrocientos de Quantrill llevaban cinco revólveres cada uno (en su mayoría Colt Navies) distribuidos en los cintos y colgados de los pomos de las sillas de montar, plumas en el sombrero, camisas con bordados de imaginería y botas altas de piel de ciervo hasta el muslo en las que escondían cuchillos de monte con empuñaduras de asta de gamo. Como eran guerrilleros tenían proscrito el uniforme gris de la Confederación. Como la mayor parte de ellos eran adolescentes no conocían la piedad. El más joven de la horda era Riley Crawford, que tenía trece años y había visto como los partisanos “jayhawkers” (los Cazadores de Urracas), partidarios de la Unión, fusilaron a su padre en Blue Springs. Otros que cabalgaron en garulla aquella mañana salvaje fueron los hermanos Jim y Cole Younger, Clark Hockensmith, el negro John Noland y Frank James, cuyo hermano pequeño Jesse se unió a la partida de Quantrill un año después. Cuando los cuatrocientos dejaron al rabo al clérigo muerto, y a la vaca también, entraron en Lawrence por el este y se separaron en tres patrullas comandadas por el propio Quantrill, por George M. Todd y por Bill Anderson el Sanguinario, que llevaba prendidas en la silla las cabelleras de los hombres que había matado. Durante las cuatro horas que duró la invasión quemaron 185 edificios, asaltaron el banco, saquearon de vino y cubiertos de plata las viviendas y asesinaron a veinte reclutas y a casi doscientos civiles a los que sacaron de sus casas y les dispararon en el medio de la calle delante de sus mujeres. A dos hombres les quemaron vivos y a otro le volaron la cabeza mientras sostenía a su hijo en los brazos. La víctima más joven fue Bobby Martin, que tenía doce años y se cubrió con un capote azul, y la más vieja noventa, que es una edad en la que el retroceso de una carabina Sharps te WILLIAM QUANTRILLdesclava la clavícula de la escápula (las carabinas Sharps del calibre 52 las llevó a Kansas el reverendo Beecher, el hermano clérigo de la autora de “La Cabaña del Tío Tom”, dentro de cajas de Biblias). El senador Jim Lane, notorio asesino y antiguo capitán de los Cazadores de Urracas que dos años antes había matado a sangre fría a diez partidarios sureños en Osceola, huyó corriendo a través de un maizal en camisón de dormir y la familia Simpson se ocultó en un sembrado y para evitar que su hijo recién nacido les traicionase con su llanto le metieron en la boca una mazorca de maíz verde que le engañó el hambre. La horda de Quantrill solo se anotó una baja que fue la de Larkin Skaggs, un borracho indecente que entró en Lawrence completamente trompa, mató al ciudadano George Burt para robarle el monedero y se quedó rezagado cuando la partida se retiró a las nueve de la mañana. Aislado de la legión, Skaggs arrió una bandera de la Unión, la ató a la cola de su caballo y la arrastró por la calle principal de Lawrenece hasta que un mestizo llamado Pavo Blanco le derribó de un flechazo y los vecinos le desnudaron y le despedazaron a cuchilladas.

Los guerrilleros
En la sangrienta frontera de Kansas con Missouri se libró una guerra particular dentro de la Guerra de Secesión en la que pelearon grupos de partisanos irregulares que no se sometían a las leyes marciales. La vecindad de los enemigos hizo que se vendimiasen venganzas. Por un lado estaban los “jayhawkers”, los Cazadores de Urracas partidarios de la abolición, y por otro los “bushwhackers”, los Luchadores de los Matorrales a los que perteneció Quantrill, que eran esclavistas de Missouri. Ambos grupos (y otros parejos en indignidad como los Botas Rojas del coronel Jennison) eran chusma forajida que luchaba en guerrilla y derivaba en acciones de saqueo y terrorismo. Desembocaron inexorablemente en la delincuencia pedestre cuando acabó la guerra pero mantuvieron la excusa de la causa para lustrarse la biografía, como fue el caso de los hermanos Younger, de Sam Bass y de Frank y Jesse James (que fue enterrado con el uniforme confederado). El mundo ha ido dando tumbos a su antojo y cumpliendo años que parecieron esperanzadores pero las cosas siguen igual y los partisanos de las guerras de ahora encuentran su porvenir en el crimen cuando se acaba la barra libre: Luka Bojovic, antiguo voluntario de los paramilitares serbios de los Tigres de Arkan durante la Guerra de los Balcanes, derivó en organizador del clan mafioso Zemun, que se dio al atraco de joyerías, al tráfico de cocaína y a los asaltos homicidas y en 2009, en un piso de la calle Lago Salado de Madrid, se comió a Milan Jurisic, que le disputaba la jefatura de la banda, después de matarlo a martillazos y trocearlo en una picadora de carne.

Después de la masacre de Lawrence, el general nordista Thomas Ewing ordenó la deportación de todos los habitantes de los tres condados de Missouri fronterizos con Kansas y dejó el campo libre para que los “jayhawkers” mataran a los rebaños y quemaran las plantaciones. El presidente Harry S. Truman, que creció en Independence, Missouri, recordaba que su familia le contaba cómo los Cazadores de Urracas les mataron a los cerdos y les quemaron el granero. La horda de Quantrill huyó a Texas y se disgregó en unidades confederadas regulares. Por el camino mató a ochenta soldados de escolta del general James G. Blunt. Más tarde se reagrupó y continuó sus acosos en Kentucky. Bill Anderson el Sanguinario se separó de la banda y formó su propia partida. Cuando le mataron llevaba una cadena con 53 nudos que representaban a cada hombre que asesinó. Quantrill había sido maestro de escuela pero abandonó la catequesis cuando descubrió una mayor rentabilidad en la industria del robo de caballos. Cuando comenzó la guerra se alistó en el ejército regular confederado pero era refractario a la disciplina y formó su propio escuadrón de partisanos. Cuando era niño se entretenía disparando a las orejas de los cerdos y atando a dos gatos por las colas para ver como se despedazaban a arañazos. Al final incluso la Confederación le negó y le persiguió hasta los territorios indios de Oklahoma. En 1865 regresó a Kentucky con treinta hombres y en junio, cerca de Taylorsville, fue emboscado por la patrulla del capitán Edward Terrell y abatido de su montura de dos disparos que le acertaron en el codo y en la columna vertebral. Inválido para montar, su lugarteniente Clark Hockensmith intentó izarlo en la grupa de su caballo pero fue derribado a balazos y Quantrill murió unos días después en el hospital de Louisville. Le enterraron en el cementerio católico de Portland y al año siguiente su madre reclamó sus huesos para darles tierra en Ohio, donde había nacido. El tipo que le desenterró despistó partes de su esqueleto y las vendió a los coleccionistas de Kansas hasta que en 1993 fueron recuperadas y enterradas en el cementerio confederado de Higginsville, en Missouri. Los 75.000 dólares que la horda de Quantrill recolectó en Lawrence fueron puestos al recaudo de las nerviosas alforjas del guerrillero Charlie Higbee, que se despistó de la ruta y acabó en Canadá. Después de la guerra se instaló en Texas, fundó un banco y murió en 1908.

MARTÍN OLMOS

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: