MARTÍN OLMOS MEDINA

La noche que mataron a Ben Hur

In Esto es Hollywood on 6 de mayo de 2014 at 10:01

A Ramón Novarro le mataron dos chaperos por 5.000 dólares improbables

ILUSTRACION DE MARTIN OLMOS

“La espantosa muerte de Ramón Novarro a causa de una paliza recordó los extraños crímenes del Hollywood de antaño”  
KENNETH ANGER

1862
Se riñó la sangrienta batalla de Shiloh de la Guerra de Secesión. Contendieron las fuerzas confederadas del general Albert S. Johnston y las del  Ejército de Tennessee de Ulysses S. Grant. En dos días de lucha murieron 25.000 hombres. Ulysses S. Grant empinaba el codo. Ocho años antes tuvo que dejar el ejército por borrachuzo. El primer día Johnston tomó la iniciativa. Hizo correr a las tropas bisoñas. Grant se perdió el comienzo del combate  porque se estaba reponiendo por haberse caído debajo de un caballo. El borrachuzo de Grant se entrompó y desmontó a la voltereta. Los unionistas se replegaron a lo largo de cinco kilómetros. No dejaron de retroceder.  Johnston se dejó alcanzar por una bala que le seccionó una arteria. Murió  desangrado. Murió sonriendo, al mediodía. Le envolvieron en una manta para que no le viese la tropa. El general Beauregard asumió el mando. Beauregard admiraba a Napoleón. Beauregard rió primero y no se acordó de que el que se ríe después se lo pasa mejor. Ordenó enviar un telegrama a Richmond anunciando la victoria del sur. Grant esperaba los refuerzos de los generales Wallace y Prentiss. Lewis Wallace era abogado. Su padre estuvo en West Point. Lewis Wallace tenía treinta y cinco años y no pensaba mucho en Jesucristo. Lewis Wallace condujo a su división a través de una de las dos rutas posibles. Grant no le había especificado cuál debía tomar. Grant ni siquiera reparó en que no hay un solo camino para llegar a cualquier parte. El segundo día se decidió la batalla de Shiloh a favor de la Unión gracias a la llegada de un refuerzo de 25.000 hombres al mando del general Carlos Buell. Grant celebró la victoria. Puede que con un trago. Grant perdió 13.000 hombres. Los confederados 11.000. El rey Pirro de Epiro contó sus bajas después de derrotar a Roma en la batalla de Heraclea y dijo: “Otra victoria como ésta y volveré solo a casa”. En el norte llamaron a Grant borrachuzo. Grant buscó a alguien que pagase la cuenta del bar. Dijo que el general Lewis Wallace perdió unas horas preciosas al equivocarse de ruta. Wallace aún no pensaba en Jesucristo. Se pasó la vida intentando quitarse el blasón de incompetente.

1878
El presidente Rutherford B. Hayes nombró a Lewis Wallace gobernador territorial de Nuevo México con un sueldo de 2.600 dólares al año. Le encomendó la misión de acabar con la guerra de pastos del Condado de Lincoln. En Lincoln había cholos, mestizos y arribistas. En la guerra del Condado de Lincoln destacaba por bravío un pistolero niño. Se llamaba Billy y no sabía que iba a  ser leyenda. Apenas barbaba derecho, apenas era un pendejo. Lewis Wallace hizo el viaje a Nuevo México en tren. Demoró las horas largas hablando con Robert Ingersoll, filósofo agnóstico. Lewis Wallace acabó el viaje pensando en Jesucristo. Lewis Wallace no entendió a Billy el Niño. Le prometió un indulto que se olvidó de cumplir. Billy le prometió la muerte. Lewis Wallace se entrenó disparando contra una silueta dibujada sobre una pared de adobe. Mientras tanto escribió una novela de romanos que se llamó  “Ben-Hur. Una Historia de Jesucristo” y ofreció una recompensa de 500 dólares a quien matase al Niño.

1880
El 12 de noviembre la editorial Harper y Hermanos publicó “Ben-Hur”. En cuarenta días vendió cinco mil ejemplares de la primera edición. A Lewis Wallace le gustaba fumar puros oyendo a las cigarras. A veces oía serenatas tapatías que le cantaban al Niño. Se las cantaban las Guadalupes. En los periódicos del norte hablaban de Billy el Niño. Billy acaso intuyó su leyenda. Billy acaso ni se la imaginó. Las circunstancias de Billy eran más grandes que Billy.

1881
Pat Garrett mató a Billy el Niño quizás a traición. Billy el Niño murió descalzo como Jesucristo y le siguieron cantando serenatas tapatías las Guadalupes.

1888
“Ben-Hur” fue el libro más vendido de los Estados Unidos después de la Biblia. En Broadway lo adaptaron al teatro y permaneció quince años en cartel. Recaudó veinte millones de dólares.

1905
Murió Lewis Wallace de cáncer. Durante cinco años fue embajador en Turquía. Vio crepúsculos de medias lunas en Estambul. Oyó las músicas que animaban a los derviches y quizás le recordaron a las serenatas de la raya que le cantaban al Niño las Guadalupes.

1925
Faltaban cuatro años para que el mundo se fuera al diablo. Se estrenó la película “Ben-Hur” de la Metro-Goldwyn-Mayer dirigida por Fred Niblo, la cinta de cine mudo más cara de todos los tiempos. El hijo de Wallace,  Henry Lane,  recogió los réditos. En el rodaje en Roma murieron ahogados varios extras al incendiarse un barco reproduciendo una  batalla naval. Ramón Novarro fue Juda Ben-Hur. Ramón Novarro era mejicano como una serenata tapatía. Era el rival de Valentino. RAMON NOVARROValentino y Novarro se iban de juerga juntos. Valentino se casó con dos lesbianas. A Valentino le dijeron de sarasa. Valentino se partió la cara con los que le dijeron de sarasa. Valentino se murió un año después preguntándole a su médico: ¿de verdad tengo pinta de maricón? Ramón Novarro era sarasa. La Metro le intentó un matrimonio de conveniencia. Ramón Novarro frecuentaba putos. Valentino le regaló a Novarro un consolador de grafito art decó autografiado. El grafito es una forma de carbono. El art decó es la decoración poco funcional de las entreguerras. Ya saben lo que es un consolador.

1959
Se estrenó la película “Ben-Hur” de la Metro-Goldwyn-Mayer dirigida por William Wyler. Charlton Heston fue Juda Ben-Hur. Bette Davis dijo que llamaban actor a cualquiera que se untase de aceite los musculitos. Charlton Heston partía nueces con la quijada y era progresista. Charlton Heston tuvo un primo en el Renacimiento que posó para Miguel Ángel. Acabó besando a una mona debajo de la Estatua de la Libertad y derivó a estribor.

1968
No era mayo ni era París. Era 31 de octubre y era “Halloween”, la fiesta de las calaveras. Ramón Novarro frecuentaba putos. Dejó atrás los buenos tiempos. Le acabó el cine sonoro. Le acabó que le dijeran de comunista. Apareció en capítulos de “Bonanza” y de “El Gran Chaparral”. Ramón Novarro frecuentaba putos. A veces se entrompaba. Ramón Novarro se entrompó y le dijo a un chapero que se iba a gastar cinco mil machacantes en hacer obras en su casa de Lauren Canyon. Iba a cumplir setenta años. Tom y Paul Ferguson eran dos chulos de tercera. Creían que Novarro tenía los cinco mil en su casa. Le cortejaron para una juerga griega. Le ataron con un cable, le violaron y le torturaron a hostias. Luego le ahogaron metiéndole en la boca el consolador de granito art decó que le regaló Valentino. Mataron a Ben-Hur.

1999
Dos estudiantes tarados mataron a trece personas en el Instituto de Columbine, en Colorado. Llevaban en las mochilas los donuts, una escopeta Sprinfield, una carabina del nueve, una Stevens de dos cañones, una semiautomática de mano y cien bombas de propano.

2002
Michael Moore presentó su documental “Bowling for Columbine” en Cannes. Si quiere usted alternar en sociedad con los tíos finolis tenga la precaución de no pronunciar la s final, que es muda. Michael Moore era el gordo del instituto que quiso ser guay. Charlton Heston ya no besaba monas ni era progresista y animaba los cotarros de la Asociación del Rifle levantando un Kentucky de chispa como antaño levantó las Tablas de la Ley. Al final de “Bowling for Columbine”, Michael Moore se la pegó. Le pidió una entrevista. Heston se sentó en una silla de tijera con su nombre. Moore le preguntó por la libre circulación de armas en los estados de la Unión. Le responsabilizó de que los tarados disparasen en los institutos. Heston huyó. A pasitos de viejales. Dobladito. Ya no estaba para cuadrigas ni para besar monas. Si quiere usted alternar en los juegos florales con los poetisos tenga la precaución de no acentuar la primera a de cuadriga. Michael Moore pensó que era guay perseguir a un viejo. Michael Moore era un tío super guay. Gastaba sudaderas, gorras y doble papada. El machote le hizo correr a un Ben-Hur con peluquín medio inválido. Salió en “South Park”.

2014
Paul Ferguson sigue en la trena. Su hermano Tom murió en 2005 después de que le soltaran y volviese al trullo por violación y sodomía. En Semana Santa pondrán en la tele “Ben-Hur”. Pero es mejor verla en el cine con cinco duros de maní.

MARTÍN OLMOS

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  1. Me ha encantado.Felicidades.

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